Los transportistas agrupados en la Federación Entrerriana del Transporte Automotor de Cargas ha presentado nota a la Bolsa de Cereales con la tarifa pretendida de 63 pesos la tonelada de trigo para el recorrido de 230 kilómetros.
Hermes Ludi, presidente reelecto de la asociación, expreso a medios entrerrianos que estos valores fueron oportunamente comentados con el Secretario de Producción pero que no se arribo a un acuerdo para su implementación. También manifestó que estos valores al día de la fecha han perdido cierta validez, dado el incremento de costos que experimenta la actividad.
Hermes Ludi, presidente reelecto de la asociación, expreso a medios entrerrianos que estos valores fueron oportunamente comentados con el Secretario de Producción pero que no se arribo a un acuerdo para su implementación. También manifestó que estos valores al día de la fecha han perdido cierta validez, dado el incremento de costos que experimenta la actividad.
AR$ 63/ton./230 km = US$ 0,071 ton/km. Está dentro de lo razonable, teniendo en cuenta los valores para el transporte granario en temporada para distancias cortas, que la Subsecretaría de Transporte Automotor, a instancia de las cámaras transportistas, fijó en un mínimo de 0,090 para distancias de hasta 300 km. De hecho, en 2008 estableció por idéntico concepto un "costo" (suponemos que no incluye el legítimo beneficio empresario) de $ 78,73 por ton. Trasladado a dólares, que es la moneda por la cual se mueve el comercio exterior, la diferencia entre lo tasado por el gobierno nacional en 2008 (US$ 25,4) y lo pedido por los transportistas de E.R. en 2009 (US$ 16,4) es evidente y muy significativa: más de US$ 9 más alto que el demandado por los transportistas de Entre Ríos.
ResponderEliminarEl pedido, que aparentemente parecería conducir "hacia arriba" el cuadro tarifario, en realidad consolida precios bajos respecto del transporte de jurisdicción nacional. Ello puede deberse a presiones sectoriales por la competencia que, en épocas de crisis para el agro, hace el sector informal. Lo cierto es que la tarifa regulada a nivel nacional parece un poco alta (de hecho, es el doble que la tarifa que para iguales condiciones, se aplica en Brasil o en EE.UU.). Y ello puede obedecer a los altos costos del transporte de cargas, vinculados con altos salarios, restricciones y altos precios de combustibles, lubricantes e insumos en el interior, etc.
Una evidente contradicción de resultados inquietantes, pero seguramente siempre conducentes a la informalidad generalizada (una costumbre que lamentablemente parece arraigarse en nuestro país).
Un cordial saludo, y felicitaciones por la iniciativa.
No deja de ser esta una situacion de economia dual en la que un sector formal y otro informal, tensionan el precio a la baja. O mejor dicho la tarifa, definiendose esta como precio de mercado o de corto plazo , distinta a la de largo plazo en el que se incluyen, tal vez, el valor de externalidades o las elasticidades de demanda y oferta tienen valores mas altos.
ResponderEliminarSumado a la posibilidad de alta sustitucion del producto, redundan en generar posibilidades de competencia destructiva.
Y permito discrepar con el comentarista, en tanto la normativa vigente no supone la imposicion de una tarifa, solo fijar una referencia. Distinta a situaciones como las descriptas por la Lic. Polo en "Trasnporte de granos por automotor" (1988) Donde comenta, por ejemplo, que la tarifa de Cordoba era "obligatoria".
Es posible mencionar que la situacion dual como la registrada sino encuentra una acertada intervencion de la autoridad de aplicacion y sosten de la politica reguladora, ayudara al sector mas informal a superar la "fuerza" del formal, lo que perpetue una trampa de subdesarrollo. Este tipo de situacion puede tambien visualizarse en las situacion descripta por la autora citada.
Desde agradezco los comentarios y las felicitaciones.
Saludos
Correcto. Estoy de acuerdo con su punto de vista. Empero, un sistema altamente regulado debe tener por correlato una eficiente política de fiscalización, control y sanción. Un ejemplo del fracaso en una pretensión tan encomiable es el Registro Único del Transporte Automotor (RUTA), puesto en marcha en 2002 y que en pocos meses consiguió la adhesión de 170.000 transportistas. Sin embargo, un pequeño sector de informales bloqueó la Av. 9 de Julio, y entonces las autoridades decidieron (fines de 2003), para evitar conflictos o perturbar intereses, dar marcha atrás con la obligatoriedad, o sea, con la aplicación de las sanciones devenidas del Régimen de Penalidades de la Ley Nacional de Cargas, y comenzar una campaña de "concientización", volcando fondos a folletería, cartelería, información, etc., a la manera de las políticas de seguridad vial. El resultado es que el RUTA no consiguió nuevos adherentes, y en la práctica se constituyó en un eslabón más gravoso para el que cumple que para el que omite.
ResponderEliminarMis cordiales saludos otra vez.
con ese control, tanto fisico como administrativo, efectivo, y sumado a la caida en la demanda de transporte podria hacer que ese tramo informal del sistema desapareciera. comentaré en proximos post esta tematica.
ResponderEliminarsaludos